domingo, 5 de junio de 2011

¡ARREPINTÁMONOS Y CONVIRTÁMONOS ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE!


Proverbio 1:22. ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia?

Proverbio 1:23. Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras.

Proverbio 1:24. Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,

Proverbio 1:25. Sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis,

Proverbio 1:26. También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

Proverbio 1:27. Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.

Proverbio 1:28. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán.

Proverbio 1:29. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová,

Proverbio 1:30. Ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía,

Proverbio 1:31. Comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos.

Proverbio 1:32. Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder;

Proverbio 1:33. Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.