Aquellos, que se complacen en prostituir a sus hijas e hijos para lucrarse con ello, ahora mismo tienen un pie en el infierno. Solamente estando vivos tenemos la oportunidad de evitar el tormento eterno: ¡arrepiéntete y vuélvete al Cristo de la gloria para que la inundación huya de tu tierra y no llegue a tu alma!
Isaías 57:13: Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte.
Isaías 57:20 Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
Salmos 50:22: Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace, y no haya quien os libre.
2 Crónica 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
SALMO 32:6: Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente EN LA INUNDACIÓN DE MUCHAS AGUAS NO llegarán éstas a él.